LOS ROSARIOS DE LA DIOSA :
INTRODUCCIÓN

En los Rosarios de la Diosa el crucifijo ha sido
reemplazado por la figura de la Diosa (o un símbolo
que La represente) como un modo de devolver a la
Madre el lugar que verdaderamente ocupa como
Creadora, Dadora y Sustentadora de Vida.
Las religiones patriarcales han priorizado al hijo y han
desplazado a la Madre, privándonos de conectarnos
con la verdadera Fuente, Fin y Principio donde todo se
origina y hacia el cual todo algún día habrá de
retornar. Ella no es una mediadora. Ella es la Diosa a
quien hemos dado la espalda y pide amorosamente que
regresemos a Ella para restaurar la Belleza en nuestras
vidas.
Por otro lado, la cruz es un elemento de tortura, no un sí
mbolo de paz. Necesitamos despertar y tomar conciencia
del verdadero poder y significado de los símbolos que
utilizamos para protegernos y de la energía que
invocamos al llevarlos en nuestro cuerpo o al ubicarlos
en el interior de nuestros hogares.
Eso no significa desterrar la figura de un Maestro
amoroso, quien fue en vida un gran hijo de la Diosa,
cuyas principales compañeras fueron mujeres y cuyo
sacrificio sirvió en verdad para  devolver la figura de la
Madre a la Humanidad, aunque disminuida en Su poder
original. Es importante rescatar la validez de este
arquetipo masculino positivo, quitando las capas de
información tergiversada, con las cuales se fue
ocultando la verdadera naturaleza de sus actos.
Un buen modo de honrarlo es no recordarlo por su
sufrimiento, sino tratar devolverle algo de la luz que nos
ha transmitido, evocándolo de un modo más elevado.
Como dicen los versos de Antonio Machado: “¡Oh,
no eres tú mi cantar!/ ¡No puedo cantar, ni quiero/a
ese Jesús del madero/sino al que anduvo en la mar!â
€�…
La Diosa Madre no necesita del sacrificio de Sus hijas o
hijos. Ella desea para nosotras y nosotros lo mejor. Ha
creado un hermoso Jardín para que vivamos en él y
lo disfrutemos. Y es preciso que lo restauremos, antes
que sea demasiado tarde. Ella es el Jardín, es nuestro
Paraíso que todas y todos podemos recobrar. Ella es
nuestra Madre Tierra y su símbolo está presente en el
cuerpo sagrado de todas las mujeres que, a imagen y
semejanza de Ella, pueden crear vida y alimentarla de su
propia sustancia.
Honrando al cuerpo de la mujer y devolviéndole su
dignidad, estamos honrando la Naturaleza Divina y
Sagrada de la Madre. Ella merece estar en el mejor
lugar: en el centro de nuestros corazones y de nuestras
vidas.
Honra a la Diosa a través del rezo. Hónrate a ti.
Eleva tus oraciones al Cielo y bájalas a la Tierra para
materializar tus sueños.
Ella así lo quiere.

OTROS MODOS DE REZAR A LA DIOSA

 En mi libro “Los Rostros de la Diosaâ€�, editado
por Kier, encontrarás una invocación que puedes
utilizar como oración al comienzo de cada capítulo
referido a las Diosas representadas en las cartas. En mi
segundo libro, “Los Rituales de la Diosa�, de
próxima aparición también editado por Kier,
encontrarás los colores asociados a cada Diosa, que
puedes trasladar a los colores de las cuentas
enhebradas en los Rosarios.

“La comunión con lo divino es una experiencia
profundamente personal y misteriosa, y las mujeres que
hemos entrevistado describen que abrirse a este misterio
puede hacerse de maneras muy diversas. Unas rezan en
solitario, otras rezan en comunidad. Algunas en voz alta,
otras en silencio. Hay quien reza de ambos modos (…)
Algunas cantan sus oraciones, otras las bailan, y otras
incluso pintan, interpretan o nadan con sus oracionesâ
€� (The Feminine Face of God. Sherry Anderson &
Patricia Hopkins)

“¿Cómo rezas? Piensa en el modo y la manera
como rezas. Incluye en tu definición de oración esos
momentos en que te has sentido conmovida por la
Divinidad o en contacto con Ella (…) siempre que hayas
tenido la sensación de que estabas viviendo un
momento sagrado�. (Las Diosas de la Mujer Madura.
Jean S. Bolen)